Nombre
E-mail
Confirma tu e-mail
Contraseña
Tu perfil (opcional)
Código postal (opcional)
Al pulsar confirmas que aceptas nuestro Aviso legal y Política de cookies
E-mail
Contraseña
No soy usuario, registrarme

Volver al listado

Cambiar bañera por ducha

  • 13 may 2010
  • |
  •  
  • Comentar
  • |
  • Compartir
  • |
  • Imprimir

Por: Clara García-Pando

RealEstateZebra, en Flickr (licencia cc).

La sociedad actual está cada vez más acelerada. La mayoría de las personas al realizar su vida normal tienen menos tiempo, incluso para algo tan necesario como la higiene diaria. Una ducha en el cuarto de baño es lo más práctico y rápido que se adapta para el día a día.

Una bañera en el aseo puede cumplir esa misma función, pero el tiempo que necesitarás para usarla es mayor. Darte un baño siempre ha supuesto mantener tu higiene de una forma mucho más relajada y tranquila. Pero en una sociedad acelerada puede causarte mucho más trabajo y problemas. Además, la ducha te ayuda a economizar el espacio de esta habitación.

Por otro lado, la responsabilidad ecológica que debemos a nuestro planeta y la falta de agua de muchas personas en el mundo puede hacernos recapacitar para utilizar este recurso natural con conciencia. Incluso en nuestro propio país, donde a veces sufrimos periodos de sequía, el ahorro de agua es esencial.

Si ya tienes una bañera instalada en tu baño y quieres cambiarla por una ducha, puedes atreverte a hacer tus pequeñas reformas en casa sin tener que gastarte dinero en ningún profesional.

Cambio radical en cinco pasos

Para ello, puedes seguir los pasos siguientes:

  1. Primero, debes picar el suelo que rodea a la bañera. Desmontarla, sacarla y limpiar el hueco de los escombros que hayan quedado.
  2. A continuación, instala el plato de la ducha y adáptalo a los desagües y a las tomas de agua que en su día tuvo la bañera.
  3. Una vez estén los pasos anteriores listos, debes adaptar la superficie circundante y embaldosar los alrededores para que quede bien estéticamente. Fíjate en elegir unos azulejos que combinen con la decoración general de la estancia. Por ejemplo, procura que tengan un color parecido.
  4. Si te atreves, puedes incluso levantar un muro pequeño para las paredes o incluso, una mampara de vidrio que actuará como puerta y le dará un toque elegante, aunque tendrás que hacer más tareas de albañilería.
  5. Por último, limpia todo y déjalo como nuevo.

No olvides que una rejilla de ventilación o plancha aislante es fundamental para evitar la aparición de humedades en las paredes.

  • Subir 
Comentarios Realizar comentario
Envía tu comentario