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Cómo desatascar la puerta corredera

  • 1 jun 2012
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Por: Jessica Arribas

En el canal hogar ya os hemos hablado de puertas correderas. Entre sus ventajas destacan el ahorro de espacio, la luminosidad que aportan y el estilo moderno que las suele caracterizar. A pesar de ello, algunos de vosotros las temeréis por el miedo a que se atasquen o no se deslicen bien. Pero esto no es razón para dejar de disfrutar de sus cualidades, porque tiene solución.

Lo ideal sería no tener que desatascar la puerta corredera evitando que se atasque. Para ello sólo necesitamos limpiar los raíles y las ruedecillas muy bien. Usa una escobilla o plumero o incluso la aspiradora para retirar todo el polvo. Añade unas gotitas de aceite para lubricar y facilitar el deslizamiento.

Si finalmente se atascó…

Los trucos para desatascar una puerta corredera son básicos y podrás hacerlo sin necesidad de llamar a un profesional porque ni siquiera te llevará más de 20 minutos.

  • Si el carril se ha desviado o doblado por los golpes y el trajín diario, coloca un taco de madera que quepa en el carril y da pequeños golpes con un martillo hasta que se enderece y vuelva a su estado normal.
  • Si la puerta no se desliza con facilidad por las ruedas, puede que estas no estén alineadas correctamente y esto dificulte su movimiento. Deberás ajustar esas ruedecillas. Busca el tornillo que ajusta las ruedas situadas al inicio de la puerta y apriétalo con un destornillador. Así podrás subir o bajar las ruedas hasta que consigas que vuelvan a su posición.
  • Otra razón de la torpeza de la puerta puede ser que las ruedas estén, simplemente, desgastadas o rotas. En este caso tendrás que cambiarlas. Con ayuda de una palanca y de otra persona, alza la puerta y sácala de su sitio. Retira los tornillos que sujetan las ruedas y cámbialas por otras que compres en una ferretería o tienda especializada. Ajusta bien los tornillos después.
  • Puede que en ocasiones los tornillos estén sueltos y ese pelín que sobresalen sea lo que impide que la puerta corredera corra. Este es el truco más sencillo, atornilla de nuevo hasta fijarlos bien.

Ya ves que es una tarea más sencilla de lo que parecía. Por tanto no tienes escusa para no decidirte a instalar puertas correderas y aprovechar todo lo que nos ofrecen. ¡Corre a por ella! ¡Pero no te atasques!

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