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El sargento de carpintería

  • 16 jul 2011
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Por: Dori

Dweller88, en Flickr (Licencia CC).

El gato de carpintero o sargento es un utensilio imprescindible en tu caja de herramientas, sobre todo si quieres fabricar tus propios muebles. Se trata de un instrumento de sujeción que se emplea en carpintería para fijar piezas de madera y poder trabajar de forma más cómoda. Su mecanismo es muy sencillo: consiste en dos mandíbulas unidas mediante una guía, que hacen presión sobre la madera a través de un tornillo o husillo.

Es importante proteger las partes de la pieza que están en contacto con las mandíbulas, porque la fuerza que ejerce la herramienta puede dañarlas. Se pueden usar tablillas o mártires para evitar este problema. Existen diferentes tamaños, modelos y tipos. Principalmente, hay que diferenciar entre sargentos con una de las mandíbulas ajustables, y modelos que permiten ajustar ambas partes. Salvo excepciones, se trata de una herramienta barata, por lo que se pueden adquirir diferentes tipos según los trabajos que vayamos a hacer.

Tipos de sargentos

  • De arriete rápido: es el sargento más utilizado. Cuenta con una mandíbula ajustable y otra fija, lo que la convierte en una herramienta muy versátil que permite trabajar a gran velocidad.
  • Semiautomáticos: es una versión renovada del modelo anterior. Sustituye el husillo por una palanca, agilizando la fijación y permitiendo alcanzar mayor presión.
  • Para cantos: es igual que los anteriores, pero incluye un tercer husillo que se ajusta sobre los cantos. Sin este modelo, es muy difícil realizar buenos acabados en los cantos.
  • De leva: son idóneos para trabajar con maderas blandas más frágiles, porque sus mandíbulas están revestidas de corcho. Por un lado se amortigua la presión sobre la madera, pero en consecuencia se pierde capacidad de sujeción.
  • De cárcel: es un utensilio menos común. Presenta un doble husillo que permite ajustar piezas en diferentes ángulos, gracias al juego de apertura y cerrado de ambos husillos.
  • De ingletes: es muy útil para encolados. Se trata de dos mordazas dispuestas de manera perpendicular, de forma que cada una sirve para fijar una de las piezas que se quieren unir.
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