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Usar puertas como cabeceros

  • 25 jul 2012
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Por: Jessica Arribas

La técnica consistente en cambiar el uso de un objeto a otro que no es el suyo se llama “upcycling”, en nuestro idioma podemos dejarlo en reciclaje. En este post aplicamos sus reglas para usar una puerta como cabecero en el dormitorio.

Grandes ideas

La mejor opción es recuperar unas puertas antiguas con aspecto envejecido, tratarlas y restaurarlas, al menos para limpiarlas, y usarlas como cabecero fijándolas a la pared o, simplemente, apoyándolas. En estancias sabby o dirty chic encajan perfectamente.

En esta imagen las puertas parecen recuperadas de un establo o de una granja, pero el aspecto es inmejorable. La idea de colocar los apliques en las puertas como iluminación es muy original y consigue imitar la fachada de cualquier calle.


Aunque para camas de 1,35 o más conviene que se usen dos puertas o una muy ancha, para camas de 80 o 90 se debe optar por una puerta de tamaño común. Para habitaciones juveniles como la de la imagen pinta la puerta de un color que combine con la estancia y logre un ambiente uniforme.


Para dormitorios más femeninos
intenta recuperar unas puertas más antiguas o clásicas. En la imagen se ha optado por una puerta plegable de estilo victoriano en rosa palo apagado. Añadiendo otros elementos vintage conseguirás que tu dormitorio gane personalidad.


Para los más clásicos o para estancias rurales puede servir esta robusta puerta de madera maciza con labrado en la parte superior. Una puerta de este tamaño y peso debe asegurarse bien a la pared para que no suponga un peligro innecesario. No olvides combinar el resto de elementos, como textiles, con el estilo de tu nuevo cabecero.


Siempre puedes decorar el cabecero con otros elementos como espejos, cuadros o láminas.
Puedes colocarlos de muchas maneras, en la imagen te damos una idea. En vez de dañar las puertas con clavos o alcallatas, mejor usar este simple método colocando un gancho para puertas y añadiendo una bonita tela para colgar el cuadro. El resultado es muy dulce.

Ya ves que las puertas no sólo sirven para abrir y cerrar, en este caso “si una puerta se cierra….” tienes un cabecero.

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