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Tipos de toldos

  • 19 jul 2010
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Por: Libertad Durán

Guadalupe Cervilla, en Flickr (Licencia CC).

Cuando los rayos de sol amenazan con subir la temperatura de tu casa, hay que buscar soluciones para evitarlo. El remedio universal es el toldo. Con éste evitarás que haga calor en tu hogar y podrás mantener un ambiente más fresco durante todo el día, reduciendo así el gasto en aire acondicionado. Sin embargo, con la variedad de cubiertas que hay deberás: primero, repasar una por una y después, decidir cuál de ellas se amolda mejor a tus ventanas.

El más común de todos es el modelo de punto recto. Tiene dos brazos que van desde el final de la lona hasta la pared. Con un mango que está en un lado del mirador se puede subir y bajar, dependiendo la dirección en la que gires. Es el más utilizado en España. Puedes ponerlo en cualquier tipo de vivienda, ya sea piso o chalet.

Hay otro tipo de producto que evitan el viento de fuera. Se caracterizan porque caen en vertical sobre su eje y, de esta forma, cierran los espacios. En una buena opción para terrazas y balcones, puesto que evita que entre la luz a la vez que corta las ráfagas de aire que puedan producirse.

Brazos

Los de brazo invisible, también llamados de brazos europeos o extensibles, tienen la virtud de que pueden llegar a cubrir grandes superficies pero sin ocupar apenas sitio. Una vez plegados se reducen a la mínima expresión. Otro brazo es el cruzado. Este prototipo está especialmente pensado para todas aquellas instalaciones que, por la singularidad de su emplazamiento, ven limitada su salida por la longitud de línea disponible.

También los hay de doble caída. Esto significa que cuando lo bajes, en un momento del recorrido, tendrá una inclinación distinta. Son recomendables para lugares en los que el sol incide de una forma distinta, así como para ganar intimidad en ventanales y terrazas.

Los de cofre tienen la lona recubierta por un armazón o cofre de aluminio. Así cierra de forma hermética la tela y los mecanismos interiores. De esta forma, protege a ambos de agentes externos. Pero si estas opciones no te convencen, también puedes poner una pérgola, aunque ésta sólo sirve para los patios interiores o jardines.

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