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Duelo: escaleras de vidrio vs. otros materiales

  • 27 mar 2012
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Por: Marta Fernández y Alicia Aragón

No nos engañemos. Siempre que se ven fotos de una casa con dos plantas o se tiene la oportunidad de visitar una se hace con envidia. Distribución perfecta, espacios amplios, techos altos… y una escalera que comunique ambas plantas.

Este elemento esencial dentro de las viviendas no tiene por qué ser motivo de controversia, pero en este post nos hemos empeñado en plantear un debate a raíz de la proliferación de las escaleras de vidrio, o al menos, al deseo creciente de poner una en casa. ¿Se trata de un complemento decorativo y práctico o solo lo primero?

La elección de Electra: en contra de las escaleras de vidrio

Cuando estalló el fenómeno del chaise longue era imposible encontrar un sofá normal medianamente mono. Ibas a una tienda a comprar un sofá cama para convertir tu salón de menos de 10 m² en una improvisada habitación de invitados y te metían el chaise longue por los ojos, aunque tuvieras que saltar por encima para llegar hasta la cocina o el baño. Con las escaleras de vidrio está pasando algo parecido.

“Fulanita se ha puesto una escalera con peldaños de vidrio y le queda tan bonito…”. No sé las veces que he escuchado esta frase. Y es verdad, a Fulanita le queda genial, sobre todo, porque tiene un chalet moderno donde el interiorismo de corte minimalista recuerda más a una galería de arte que a una casa donde come, duerme y vive una familia que acumula enseres y que necesita guardarlos. Por ejemplo… ¡en el hueco de la escalera!

Por si alguien no se había percatado, Fulanita no tiene hijos. Si los tuviera vería los peldaños de vidrio como un riesgo de cinco estrellas. Las mismas que vería su hijo o hija al ir demasiado deprisa y meter una pierna entre escalón y escalón. De las esquinas de los peldaños ni hablamos. A lo mejor Fulanita cuando quiera ser madre opta por poner un panel y tapar la escalera, pero el vacío de la contrahuella sigue ahí, por no decir que este muro hace que la escalera pierda toda la gracia.

Fulanita es una mujer fuerte que no conoce el vértigo. A otros (me incluyo), la transparencia de este material en un sitio tan delicado les produciría inseguridad y solo de pensarlo se marearían. Por otro lado, Fulanita es rica. Tampoco es que implementar una escalera de vidrio cueste una millonada, pero si en las promociones de dúplex adosados de precio medio ponen escaleras con revestimiento cerámico y baranda y pasamanos de madera, por algo será.

Dado que Fulanita no tiene problemas de liquidez, de la limpieza de la escalera se ocupa otra persona a la que, por supuesto, las escaleras de vidrio le parecen un horror que solo se resuelve si se obliga a que los habitantes de la casa suban y bajen descalzos, pero con cuidado, que el cristal resbala y no hay donde agarrarse. A veces se nos olvida que la decoración, además de estética, debe ser funcional y adaptarse a nuestros hogares, no al revés. Bonita, pero peligrosa. Bonita, pero sucia. Bonita, pero cara. ¿Escaleras de vidrio? Mejor que no, gracias.

La elección de Poa: le encantan las escaleras de vidrio

¡Cómo me gustaría conocer a Fulanita! Seguro que también le gustan más las mámparas que las cortinas de ducha. Apuesto a que le gustan estos modelos por las mismas razones que a mí: ligereza, originalidad y versatilidad. Al contrario de lo que piensa Electra no soporto la típica escalera en la que se han ubicado armarios para aprovechar el espacio. Cada cosa tiene su utilidad y la de la escalera consiste en subir y bajar por ella. En un afán por utilizar este espacio he visto hasta despachos allí ubicados. No lo soporto.

Con unos peldaños de vidrio lograrás un espacio casi etéreo. Nada de peldaños de mármol ni de madera cubiertos con alfombras. Al subir a la planta de arriba parecerá que estás subiendo al mismo cielo. Y más si te pones un techo que lo recree.

Reconozco que no soy tan fuerte como Fulanita y tengo problemas de vértigo o más bien de miedo a las alturas  -sobre todo cuando no veo la seguridad necesaria-. Sin embargo, en más de una ocasión me he sorprendido cuando al bajar y subir no he tenido esa sensación. En realidad, no se si es que no me lo había planteado o que simplemente al ver algo bonito esa sensación se elimina.

Es cierto que la instalación de este tipo de escaleras es más cara que una convencional, pero si quieres tener una casa perfecta, debes ampliar tu presupuesto para conseguirlo. Total, si Fulanita puede, ¿tú vas a ser menos? El mantenimiento requiere unas precauciones básicas. No podrás entrar de la calle con los zapatos llenos de barro o arena. Pero eso tampoco lo hago con el suelo normal de mi casa que es de tarima.

Por otra parte la limpieza no supone un problema grave. Con que te hagas con una fregona de microfibra estará listo. Si eres un poco maniático del tema de la limpieza también puedes limpiar con una bayeta especial para cristales peldaño a peldaño.

Sobre los consejos de seguridad y los peligros acechantes para niños que corretean por la casa… no veo más riesgos que con una escalera convencional. ¡Ah!, y no solo los niños se caen, también lo hacemos los adultos. Si desde pequeñitos les has enseñado a subir y a bajar por ella no habrá mayor inconveniente. ¿Acaso se cuelan por las escaleras metálicas de los toboganes constantemente?

Gracias Fulanita por haber apostado por una escalera tan original para tu casa. Eres mi ídolo.

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