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Una guardería en casa

  • 30 jun 2012
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Por: Jessica Arribas

Cómo me hubiera gustado, cuando aún tenía dientes de leche, poder tener en mi casa una habitación solo para jugar con mis amiguetes  y tener todo lo necesario para pasar el rato sin molestar a mis padres. Con una guardería en casa eso hubiera sido posible.

La clave está en destinar una habitación únicamente para que los niños jueguen a sus anchas y donde se pueda integrar una decoración acorde a la edad de tu hijo.

¿Qué no puede faltar en una guardería particular?

Estanterías. Los juguetes de los niños necesitan de mucho espacio para a su almacenaje. Unas estanterías con muchos estantes nos serán muy útiles.

Todos los juegos didácticos y de diversión posibles. Un caballete donde pintar con pinturas de dedo, disfraces para pasar un buen rato y muchos libros educativos.

Una decoración que ayude al desarrollo y aprendizaje de los pequeños, como por ejemplo, unas láminas infantiles con las letras grandes del abecedario.


Una televisión para entretenerlos con dibujos animados.

Una pizarra. No sólo para que vuestros hijos, amigos y vecinos disfruten haciendo de profesor, sino para cuando un adulto quiera que los niños aprendan de verdad alguna lección que complemente lo aprendido en el colegio.


Una mesa central y asientos suficientes
para que los niños jueguen y aprendan a sentarse, a mantener conversaciones y a adquirir costumbres cotidianas adultas. Esta sala en madera blanca y textiles en rosa es una dulzura. El tipi indio bajo el que lee la pequeña es una belleza y parece ser muy cómodo.

Un suelo acolchado y asientos mullidos. La ajetreada vida de los niños suele aparejar ciertos riesgos que podemos reducir si protegemos las partes más peligrosas como el duro suelo. Una moqueta, una alfombra, unos colchones y asientos cómodos como estos pufs nos ahorrarán algún que otro llanto.

Colores infantiles. Tanto en las paredes como en los textiles es conveniente utilizar colores que gusten a los pequeños. Tonos pasteles, azules y rosas conseguirán ambientar esta estancia a la perfección.

Un corcho donde puedan exponer sus obras de arte.

Esta estancia debería estar bien iluminada porque recordemos que la oscuridad es el más común enemigo de los niños.

Por último, aconsejaros que si os animáis a crear una guardería en casa, procuréis instalarla en una estancia cercana al lugar que más uséis para poder vigilarlos bien. ¡Hacerle este regalo a vuestros hijos, mañana os lo agradecerán!

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