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Un salón para masajes

  • 2 nov 2011
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Por: Libertad Durán

Hay muchos tipos de personas, con muchos tipos de profesiones, y muchos hobbies también. Por esto mismo, la decoración de las casas va en función de los aspectos y facetas que caractericen a cada habitante. Cada persona tiene unas necesidades dependiendo de su trabajo o habilidades. Por ejemplo, un músico, seguramente tenga su instrumento e incluso una habitación habilitada para componer o tocar. Un arquitecto, tendrá un despacho con una mesa de unas características determinadas. Pero, ¿y si es un masajista o fisioterapeuta?

Una camilla para masajes

Si eres masajista o un profesional de la fisioterapia, lo más seguro es que cuentes con una camilla por algún rincón de tu casa. Si además de esto, te llevas el trabajo a ella literalmente, contarás con una buena herramienta para dar masajes. Una de las estancias más grandes de las viviendas suele ser el salón, por lo que es el espacio más proclive a ser el receptor de ésta.

Por otro lado, también es posible que no trabajes dando masajes, pero te guste recibir uno de vez en cuando, ya sea de un profesional o de algún familiar o amigo. Este tipo de accesorio, puede convertir tu salón en una zona de relax y paz. Para conseguir esto, una buena opción es sustituir la televisión por la camilla. De esta forma, ésta te proporcionará la calma que la televisión, en ocasiones no te aporta.

Olvídate de las típicas camillas de hospital o clínicas de rehabilitación de cuero blanco o con sábanas de este color. Es mucho más agradecido el color negro o gris, dependiendo del estilo que siga tu salón y los tonos que tengas incorporados en él. Intenta que se integre con los sofás, que sea uno más y no destaque como un elemento a parte. Para quitarle esa característica de frialdad que conlleva una camilla por sí sola, puedes colocar sobre ella algún cojín o, en invierno, alguna manta que ofrezca un toque de calidez. ¿Te apetece un masaje? ¿Qué mejor que en tu propio salón, con tu música preferida sonando de fondo?

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