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Duelo: lavadoras de carga frontal vs. superior

  • 12 sep 2012
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Por: Marta Fernández y Alicia Aragón

Lucir una ropa impecable día a día es fácil si sigues unos cuidados básicos. Leer las etiquetas de las prendas es indispensable para saber a qué temperatura tienes que poner la lavadora. Para muchos hacer la colada es una labor tediosa, seguramente porque no tienen una buena zona de lavado. A la hora de diseñarla es básico saber con qué tipo de lavadora vas a contar: de carga frontal o de carga superior.

Casi todas las marcas cuentan con modelos de ambos tipos y la decisión es más personal que de otro tipo. Si no sabes muy bien qué hacer, lee con atención las opiniones encontradas de este post que te ayudará a tener claros los pros y los contras.

La elección de Marta: “Las de carga frontal te permiten aprovechar el espacio”

Cuando tengas que comprar o renovar este electrodoméstico no dudes en comprarte una lavadora de carga frontal.  Con ella podrás aprovechar el espacio de la parte superior y colocar un armario que te permitirá tener los detergentes, las pinzas y los barreños en orden.

Si argumentas que  son más incómodas para meter y sacar la ropa te diré que los nuevos modelos cuentan con unos cajones inferiores que permiten mantener la lavadora elevada unos 30 o 40 centímetros. Además te aportarán un espacio de almacenaje extra.

Si tienes un modelo antiguo puedes fabricar tú mismo un sistema de elevación con unos palés o tablones de madera. Básicamente este mayor aprovechamiento del espacio me ha hecho inclinarme por comprar este modelo de lavadora, frente a las de carga superior.

La elección de Alicia: “Un electrodoméstico que pasa desapercibido”

Reconozco que las lavadoras de carga frontal fueron una auténtica revolución: iguales resultados con un consumo de agua y energía menor. En el apartado de la eficiencia, este tipo de máquinas son sobresalientes. Además, el hecho de poder aprovechar el espacio superior es un plus que en los pisos pequeños se tiene muy en cuenta… Pero a mí me ha tocado defender las lavadoras de carga superior. Veamos el porqué.

Odio los electrodomésticos que parecen naves extraterrestres. Ya sé que este criterio es muy personal, pero no puedo evitar dejar constancia de ello. Una lavadora de carga frontal, con esa especie de ojo de buey desafiante, parece un alienígena recién llegado de un planeta lejano dispuesto a iniciar la guerra de los mundos en tu propia casa. Además del peligro que supone esa puerta para niños curiosos y mascotas traviesas cuando no está cerrada, su exterior es un imán de polvo permanente.

Si me gustan las lavadoras de carga frontal es porque parecen armarios inofensivos que actuán como cestas de ropa sucia mágicas. En cuanto al tema del espacio, es cierto que no se podrá bloquear la parte de arriba del electrodoméstico con una estantería a determinada altura, y tampoco se podrá encastrar debajo de la encimera o colocar debajo de la secadora, pero si colocamos un cesto encima o cualquier otro elemento móvil molestará lo mismo que la colcha de la cama al irnos a dormir.

Las lavadoras de carga frontal son más compactas, no son armatostes del espacio exterior. En este sentido, son perfectas para una pareja, pero he de reconocer que si tienes familia, es hora de dejar entrar por la puerta a E.T. Por último, señalar otra de las ventajas anunciadas por Marta, esta vez, más objetiva: la comodidad de uso. Las de carga frontal, por mucho altillo que pongas, exigirán que te agaches. Una lavadora de carga superior permite que realices todos los movimientos sin tener el suelo a dos palmos, lo que tu espalda agradecerá extraordinariamente.

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