Paredes y suelos
Una pared de ladrillos vistos
Los ladrillos vistos se usan para decorar interiores desde hace décadas. Aunque en realidad, en muy pocas casas de ciudadanos de a pie he visto una pared de este tipo. El cine y la televisión han hecho que este revestimiento cobre fuerza y llegue a instaurarse en los hogares.
Es el caso de esta vivienda moderna en la que en el salón se ha optado por dejar dos paredes sin revestir o se han revestido con unas hileras de ladrillos antiguos y desgastados para conferir cierto aire neoyorquino a la estancia. La hábil colocación de cuadros abstractos que combinan tres colores, lejos de restarle importancia a la pared, la ensalzan como el marco perfecto.
Como dos zonas bien diferenciadas las paredes de ladrillos protagonizan los dos espacios más importantes de la casa: la zona de estar en la que se descansa tranquilamente en los sillones y el comedor en la que se realizan actividades gastronómicas acompañados de familiares y amigos.
Una original escalera de hierro negra invade el salón y supone la unión entre la planta inferior y la superior de un modo muy poco sutil. En cualquier otro espacio se habría tratado de camuflar o minimizar su presencia, pero en este tan peculiar adquiere una importancia hasta ahora nunca vista.
Unos complementos bien escogidos
Hay que prestar especial atención a los complementos. La alfombra de llamativos colores debajo de la escalera es un acierto. En el caso de no tener espacio exterior para guardar la bicicleta, este especial salón tiene espacio suficiente para incluso dos bicis: una de ellas apoyada sobre la pared y la otra suspendida y anclada en la escalera. Si te estás planteando colocarla así en tu casa, la bicicleta tiene que ser de un diseño original y a poder ser customizada personalmente para que no desentone en la decoración.




