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Jimmy Schönning

  • 16 abr 2012
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Por: Clara García-Pando

Desde el norte de Europa, llega la innovación. La fusión de estilo rural con modernos toques de estilo y una preeminente integración de elementos naturales caraterizan los espacios creados por el sueco Jimmy Schönning. La presencia del verde en combinación con los tonos terrosos, negros, blancos y grises predominan en las estancias de este autor.

El inimitable paisaje de sus cuartos se asemeja a la conquista del entorno habitacional moderno por la naturaleza. Por ejemplo, una cocina con macetas grandes y exhuberantes, pequeñas plantas como centros de mesa, una lámpara hecha con brazos formados por finos troncos, alfombras que asemejan un hermoso manto de césped, una columna de conchas que cuelga de las puertas, piedras decorativas en las encimeras, e incluso, motivos decoracionales de flores, hojas y otras formas naturales. Asimismo, la presencia del verde vivo e intenso también rememora un ambiente natural. De hecho, él mismo reconoce su pasión por este color.

Eclecticismo y contrastes

De hecho, Schönning es un creador de contrastes. Entre su colección se encuentran tanto ambientes solo dominados por blancos, grises y metalizados como atmósferas subyugadas por un apasionado morado o azul marino. No obstante, sus indistinguibles diseños son difícilmente clasificables. El eclecticismo de sus alcobas está bastante señalado. Flexos minimalistas junto con lámparas de mimbre, sofás de terciopelo y sillas metalizadas pueden encajar mágicamente, gracias a la visión personal del escandinavo.

Las referencias a muchas culturas, corrientes artísticas e ideologías son numerosas. En medio de un salón contemporáneo podemos encontrarnos una figura de Budha, una máscara africana, unos cuernos de ciervo, velas, sacos, pizarras o plaids de piel. Así como una mesa de comedor puede estar alumbrada por una impresionante lámpara kitsch que asemeja unas piernas y una falda de mujer. Fotografías enmarcadas y cuadros impresionistas pueden adornar indistintamente los cuartos.

La informalidad es otra de las particularidades del sueco. El orden impoluto no encaja en ninguno de sus espacios. Siempre verás una colcha desarropada, un libro puesto en encima de la cama, una pequeña escultura… La espontaneidad y la personalidad dominan estos cuartos. Un ánimo de transgresión se respira en sus creaciones. No obstante, lo moderno no rebaja la elegancia. A pesar de estas combinaciones tan insólitas, el conjunto decorativo de las habitaciones sigue conservando su encanto. La luz y los grandes ventanales prevalecen en todas las estancias. Complementos hechos a mano de todos los tipos son también habituales. ¿Te identificas con estos cuadros paisajísticos?

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