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La silla Miss Blanche

  • 30 may 2012
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Por: Clara García-Pando

Las transparencias bien utilizadas siempre han tenido su encanto en el mundo de la decoración. Un ejemplo es este icono de la historia del diseño: la silla Miss Blanche. Este delicada obra fue creada por el arquitecto japonés, Shirō Kuramata en 1988, una figura bastante reconocida en el país nipón. A pesar de que el plástico no es un material demasiado glamouroso la elegancia con que está conformada le aporta un estatus especial.

La transparencia de su estructura plástica acrílica, invadida por rosas y pétalos, representa tanto la fragilidad como la vanidad de Miss Blanche Dubois, el famoso personaje cinematográfico del film clásico hollywoodense ‘Un tranvía llamado deseo’, dirigda por Tennessee Williams.

Una historia de amor y locura

Esta romántica y fina pieza de mobiliario intenta captar, tanto con su color, sus materiales como con sus líneas de diseño ese drama de amor, frustración, engaño y locura. La translucidez refleja la esencia de la fragilidad y vanidad del personaje interpretado por Vivien Leigh. Por otra parte, el contraste con esa pasional tonalidad rosada muestra la desenfrenada y enardecida alma de la protagonista. No obstante, este poético mueble pesa unos 70 kilos, a pesar de su etérea apariencia la haga parecer más ligera. Las flores que flotan en este original asiento son de papel, también se utiliza una resina acrílica y el esqueleto de la silla es de aluminio.

Esta pieza es una clara prueba del carácter surreal y minimalista de sus obras, que imprime en la creación de objetos cotidianos. También es otro claro signo de que la mayoría de sus obras se inspiran en una trasfondo profundo sobre el que se erige su esencia. Tal y como se desprende de este sillón, así como de otros, este creador es experto en emplear una curiosa elección de proporciones y conseguir una elegante combinación de ligereza y espacio. De hecho, es muy acorde con las máximas de la cultura japonesa: gentil, delicado y funcional.

Su herencia artística se conformó por la influencia de varias corrientes: el arte de lo abstracto, el minimalismo y el modernismo de Bauhaus… siempre desde una mirada oriental. En un principio, se licenció en arquitectura en Tokio, para luego destacar como diseñador y decorador de interiores. De hecho, Kuramata tiene su propio taller de diseño, ‘Kuramata design Office’, que lo fundó en 1965. Tal y como lo definió el escritor artístico Peter Domer: “Su arte reside en la facilidad con que sus materiales hacen el trabajo, sin ningún estrés, amablemente”.

¿Le ves un encanto especial?

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Comentarios Realizar comentario
  1. josecarlos dice:

    Maravilloso

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