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El aguacate

  • 27 jul 2010
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Por: Libertad Durán

Hay frutas que en verano nos apetecen más que en otras épocas del año. El aguacate es una de ellas. Si tienes un jardín en tu casa o un pequeño huerto, puedes probar a cultivar el árbol que da este fruto. Es originario de Méjico y se le conoce con distintos nombres como palta, aguacate, abacate, cura, etc. Pero su nombre científico es ‘persea americana’.


Las flores de este árbol, el aguacatero, son muy pequeñas y tienen un color verde, igual que el de su fruto. Éste puede alcanzar en algunas ocasiones un tono morado casi negro cuando está muy maduro. Su tamaño, aunque depende de la variedad, es de cerca de 10 cm de largo y su diámetro máximo de unos 6 cm.

Tipo de suelo

El cultivo del aguacate requiere un suelo permeable y profundo. Si es posible, lo mejor es que no tenga presencia de calcáreos ni cloruros. Plántalo en zonas que no puedan inundarse ni encharcarse, puesto que el exceso de humedad lo estropeará.

Hay distintas especies, entre ellas está el aguacate fuerte, el Hass, el Bacón, el Negra de la Cruz y el Ettinger. Cada uno tiene un origen y unas características diferentes. Pero todas tienen unas propiedades comunes. Contienen un alto contenido en aceites vegetales y grasas. Por ello, se le considera un excelente alimento pero en proporciones moderadas, puesto que es muy calórico.

Aunque tiene un alto contenido en calorías, tiene una característica muy buena para el ser humano. El aceite que se saca de este fruto posee propiedades antioxidantes para el cuerpo. Además, aporta la vitamina E, A, B1, B2, B3, así como proteínas y minerales.

Si no quieres que se estropee, has de tener cuidado con una de las enfermedades que más le afectan provocada por el hongo ‘Phytophthora Cinnamomi‘. Para controlar la afección, deberás usar portainjertos tolerantes a este hongo e incorporar un programa de tratamientos fitosanitarios. Éstos se llevan a cabo con la aplicación de distintos fungicidas, tanto en la planta como en el suelo.

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