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El alcornoque

  • 17 mar 2012
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Por: Amaya Alonso

Chaparro o corco son algunos de los nombres comunes con los que hemos bautizado al alcornoque. En botánica se le conoce como Quercus suber L. y pertenece a la familia de la fagáceas junto con los robles, las encinas y los castaños. Es conocido por el gran valor de su corteza y su uso ornamental.

Es un árbol al que le gusta el sol y el clima cálido del Mediterráneo. Resiste muy bien la época de sequía estival aunque, por lo general, necesita abundante agua para un crecimiento óptimo. El frío extremo, con heladas, es muy perjudicial para esta especie, acostumbrada a crecer cerca del mar.

Su altura varía según los cuidados que tengamos con él. En libertad alcanza los 20 metros de altura, quizá excesivos para un jardín, pero aumentando el ritmo de poda controlaremos más fácilmente su envergadura y lo acomodaremos al espacio exterior elegido. Una recomendación: necesita suelos arenosos que permitan airear su raíces.

La corteza, conocida como corcho, recubre un tronco grueso de madera dura, resistente y pesada. Cuando se descorcha aparece una capa amarillenta que al contacto con el sol y el aire se vuelve rojiza y, posteriormente, de un color canela oscuro que persiste durante un largo tiempo.

Sus hojas son perennes y ovaladas de un verde intenso por el haz y un tono más grisáceo en la cara posterior. El borde es dentado o espinoso, pero no es peligroso para los niños por su falta de robusted, es decir, si pasas tu mano sobre ellas, notarás que no pinchan. Su fruto es una bellota, que madura en otoño y parte del invierno.

Es un árbol de sombra perfecto por su copa de gran amplitud. La robustez de su tronco y de sus ramas hacen del alcornoque el compañero de juegos ideal para los niños. En él puedes fabricar un columpio con el que se divertirán en sus ratos libres.

Usos del alcornoque

Sus frutos son muy apreciados para la alimentación del ganado porcino. Son  parecidos a los de la encina, pero maduran con más asiduidad y tienen un sabor menos dulce. No hay que olvidar que su ingesta no tiene peligro para la salud por su falta de toxicidad.

La corteza es el elemento más valorado del alcornoque. Nos proporciona, de manera natural y sin daño para la naturaleza, corcho con el que fabricaremos tapones y revestimientos. Las características de su madera la hacen muy apropiada para la contrucción de toneles y aplicaciones navales.

 

 

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Comentarios Realizar comentario
  1. ludmila dice:

    ¿Cuánto tarda en crecer un alcornoque?

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