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El kaki

  • 29 jun 2012
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Por: Clara García-Pando

Los árboles frutales suelen ser unos de los más deseados para plantarse en los jardines particulares. Durante el buen tiempo, que comprende la primavera y el verano, podrás disfrutar de los frutos a pie de árbol, naturales, para tu propio beneficio. El kaki es una de estas especies frutales que dan su propio producto, que tiene el mismo nombre.

Su procedencia originaria es Asia, concretamente, China y Japón desde el siglo VIII, aunque su cultivo también se ha extendido por el territorio europeo desde hace dos centurias. Por eso, también se pueden encontrar algunas de las áreas con más de estos cultivos en la costa mediterránea, pese a que éste es un árbol tropical. Se encuentran en el litoral español, pero además, también en Italia y en Israel. Son ideales para crecer en suelos arcillosos y con profundidad. No es recomendable que sean húmedos, ni demasiado cálidos. Tampoco hace falta que sean muy ricos.

Realmente, las características que necesitan para que florezca es mucha luz y veranos largos y cálidos. La temporada para la plantación va desde noviembre a marzo. No obstante, tampoco es una planta que no requiera riego. De hecho, para que crezcan adecuadamente deben recibir ligera cantidades de agua, pero de forma más o menos continua cada tres semanas durante el verano. Es una especie de secano fresco.

El kaki suele ser un árbol con una corteza de madera pardo verdosa, muy bien valorada en el gremio de la ebastinería. La altura más aconsejable para tenerlo de forma particular es de 5 a 6 metros, no obstante, también existen algunas especies de entre 10 a 12 metros.

Frutos de floración tardía

La maduración de los frutos suele ser tardía, por eso, sus hojas, -de forma peciolada-, caen antes de que éstos estén listos para tomar. Las ventajas de esto es que eluden la mala influencia de las heladas del invierno y del inicio de la primavera. No obstante, hay que evitar situarlos en zonas donde haya corrientes de aire muy frecuentes, ya que normalmente suelen tirarlos y estropearlos.

Si conseguimos plantarla debemos evitar la influencia de algunas plagas que pueden destrozar todo el esfuerzo que hayamos hecho para que florezcan. Estas especies de insectos son la mosca de la fruta, sesia del caqui, la cochinilla alargada, el piojo de San José, o incluso, también pueden ser muy atractivos para los pájaros. Si siempre te ha gustado esta especie, ¿te atreverías a plantarla? ¿Qué te frena?

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