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Abonar las plantas: ¿por qué, cuándo, de qué manera? I

  • 22 jun 2012
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Por: Marta Fernández

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Las plantas requieren una serie de nutrientes para desarrollarse bien, florecer en cantidad y con calidad, dar buenos frutos y resistir sequías y heladas. El sustrato necesita ser enriquecido de forma regular mediante el aporte de fertilizantes. Pero ¿qué abono conviene utilizar, cuándo y cómo aplicarlo? He aquí las respuestas.

Para desarrollarse, las plantas necesitan cantidades importantes de tres macronutrientes primarios: nitrógeno (N), fósforo (P), potasio (K). Y, en pequeña cuantía, macronutrientes secundarios: magnesio, azufre y calcio (en la mayor parte de España presente en las tierras calizas y las aguas de riego de mala calidad), y micronutrientes como hierro, cinc, cobre, boro, manganeso y molibdeno. Cada uno de estos elementos cumple una función diferente pero complementaria.

En general, las necesidades de nutrientes están determinadas por el tipo de planta, su tamaño y su ciclo biológico, entre otros parámetros. La disponibilidad de los nutrientes presentes en el sustrato, por su parte, está muy relacionada con el pH.

Las formulaciones NPK que se ven en el etiquetado de los envases de fertilizantes indican el porcentaje de los tres macronutrientes primarios. Estas letras muchas veces van seguidas de números que indican, normalmente, el porcentaje de magnesio y azufre.

Condicionantes

En general, las necesidades de las plantas están determinadas por el tipo de planta, su tamaño y su ciclo biológico, entre otros parámetros. La disponibilidad de los nutrientes presentes en el sustrato, por su parte, está muy relacionada con el pH; un rango ideal para el cultivo se sitúa, en general, entre un 5,5-6,5, con algunas excepciones.

El sustrato

Es importante que el sustrato cuente con una estructura y textura adecuadas. Por otra parte, no necesita lo mismo una planta que vive en un tiesto que otra que crece en el suelo. La mayoría de los sustratos que se emplean para la plantación y el trasplante llevan incorporados nutrientes, pero solo para dos o tres semanas. A partir de entonces ya se debe empezar a abonar. La tarea exige atención, ya que tanto la carencia como el exceso tienen consecuencias negativas para las plantas. Es de suma importancia, pues, ajustar las dosis según las recomendaciones del fabricante y suministrarlas en el momento adecuado.

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